Domingo, 06 de septiembre de 2009

Imagínese lo que es tener suficiente fe como para impresionar a Dios. ¿Le parece eso algo exagerado? En Mateo 8, un centurión (oficial al mando en el ejército romano) vino a ver a Jesús para interceder por su siervo quien estaba enfermo y atormentado. Cuando Jesús se ofreció ir a la casa del centurión y sanar al siervo, el oficial respondió: "Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra y mi criado sanará" (verso 8).

 

 

La asombrosa realidad de la redención - Kenneth Copeland

La asombrosa realidad de la redención (Parte 1)

La asombrosa realidad de la redención (Parte 2)
La asombrosa realidad de la redención (Parte 3)
La asombrosa realidad de la redención (Parte 4)


Tags: predicaciones

Publicado por luismquiros @ 23:13
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