Martes, 22 de diciembre de 2009
LECTURA BÍBLICA: Isaías 11:1-10

MATERIAL EXPLICATIVO

¿Qué sería de la vida sin una razón para existir?

Muchos jóvenes de nuestro mundo se encuentran sin saber claramente hacia donde realmente se dirigen y qué es lo que verdaderamente buscan. La pregunta es:

¿Cómo te encuentras tú?

¿Sabes realmente qué quieres lograr con tu vida?

¿Has imaginado el lugar hacia donde quieres verdaderamente dirigirte?

Parece increíble que a pesar que hoy en día muchos jóvenes realizan estudios técnicos o profesionales y a pesar de todos los conocimientos que tomamos de los modernos medios de comunicación, no sabemos a ciencia cierta cuál es la razón de nuestra propia existencia, qué es lo que realmente nos gustaría hacer de nuestra vida. No tenemos una clara visión de nuestro futuro. Tal vez no hemos imaginado si queremos ser grandes técnicos o profesionales y menos aún si queremos ser el mejor de todos ellos. Muchas veces, nuestra visión de futuro no es lo suficientemente atractiva, emocionante o retante para tener una verdadera razón para luchar. Es por ello que muchos de nosotros somos estudiantes pero no nos agrada suficientemente estudiar, otros trabajamos y no nos agrada completamente nuestra actividad. Nos sentimos rápidamente cansados y nuestros pensamientos se desvían. La razón es porque no estamos suficientemente convencidos de o que debemos hacer con nuestra vida. Aún en nosotros, que pertenecemos a la Iglesia de Dios, se observa esta carencia de voluntad para las cosas del Creador; por ejemplo, llegamos tarde a los cultos, cantamos sin emotividad, no invitamos a otros jóvenes a asistir a las reuniones juveniles. A veces parece más fácil subir a la punta del Popocatepetl de rodillas y con los ojos vendados que convencer a un joven de nuestra Iglesia para que asista a las reuniones juveniles. Creemos que es la verdad pero no estamos definitivamente convencidos que los conceptos cristianos formen parte de nuestra razón de vida, de nuestra visión del futuro.

Si tuviéramos metas verdaderamente nuestras para luchar por ellas, las cosas serían definitivamente diferentes, con más deseo de llevarlas a la práctica, con mayor esfuerzo y dispondríamos de mayor tiempo para lograr cumplirlas, ya que tendríamos la esperanza de encontrar lo que realmente queremos para nuestra vida. Esto significa tener una visión del futuro.

Menciona qué te gustaría haber logrado al concluir tu vida.

Tener una visión del futuro es marcar una meta de lo que quiero ser y luchar con todas nuestras fuerzas para alcanzarlo, es el más grande de nuestros sueños hecho realidad.

¿Cuál sería tu visión del futuro?

Si observamos detenidamente las Sagradas Escrituras, encontramos que existieron muchos hombres y mujeres con una visión clara de su futuro. Tan sólo algunos ejemplos los encontramos en Abraham, Moisés, Barac y muchos de los profetas.

Es por ello que el Departamento Juvenil tiene un sueño, una visión de futuro para nuestra época y es el siguiente:

Lograr que todos los jóvenes que pertenecen y lleguen a pertenecer a la Iglesia de Dios (Israelita) reinen con Cristo y alcancen la vida eterna.

Parece una idea verdaderamente grande, tal vez difícil de alcanzar, pero encierra en ella el motivo por el cuál el Señor Jesús entregó su vida, muestra el verdadero significado de la obra de Dios en la vida del hombre. Debemos recordar que Dios tiene una visión clara de nuestro futuro, Él quiere que TODO el mundo se salve que TODOS procedan al arrepentimiento.

Muchos jóvenes del mundo se pierden por la simple razón de nunca haber escuchado el mensaje de salvación, para ellos no tendrá sentido la muerte del Señor. Lo importante de esto es que uno de esos jóvenes podrías haber sido tu, ¿comprendes ahora la importancia de visualizar claramente y en toda su extensión la visión de un joven cristiano?

Si hoy cumplimos a medias con el Señor es porque no tenemos visión de nuestro propio futuro o ponemos nuestra mira en las cosas cotidianas: en la escuela, en el trabajo, en nuestras propias distracciones. Desafortunadamente hemos hecho poco por lograr cumplir con nuestra visión y colaborar con Dios para que su plan de salvación se difunda. Dios es poderosos, Él dice que si nosotros no hablamos, las piedras clamarán.

No dejes que las piedras hablen, hazlo tú, gánate las bendiciones del Señor. Comparte su visión del futuro y aún más, haz del reino de Cristo la visión de tu propio futuro.

Entre más grande sea nuestra visión del futuro más grande será nuestra perspectiva de vida.



MATERIAL DE APOYO: Daniel 7:27; Hebreos 11:32-40; Mateo 6:25-34; Lucas 19:40; Salmo 144:12-15, Malaquías 3:14-18.

Tags: estudios

Publicado por luismquiros @ 23:48
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