Martes, 22 de diciembre de 2009
LECTURA BÍBLICA: Eclesiastés 3:1-11

MATERIAL EXPLICATIVO

Las Sagradas Escrituras mencionan que todo tiene su tiempo y su oportunidad, así es como existe el tiempo de ser joven y lo habrá también de vaciar de minutos nuestra existencia.

Pero no sólo para eso hay tiempo y oportunidad, también lo hay para volver nuestros ojos y darnos cuenta que aún falta camino por recorrer, que aún existen cosas por mejorar y que aún es tiempo de tener la fuerza suficiente para superarnos, es tiempo de comprender que debemos cambiar para mejorar.

Jesús comprendió que las cosas necesitan mejorar, pues si continuaban así, no se podría salvar a la humanidad. Es por esto que había que transformar primeramente el corazón de piedra en un corazón de carne. Algo realmente difícil, pues los judíos tenían fama de ser un pueblo rebelde y contradictor. El primer cambio debía realizarse en la mente y corazón de las personas, en la forma de ver y sentir al mundo, ya que no es posible hablar del reino de Cristo y de la eternidad sin aprender a amar al prójimo. Es por ello que el Señor dijo: "Oísteis que fue dicho amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo, mas yo os digo: amad a vuestros enemigos, orar por los que os ultrajan y os persiguen".

Es necesario transformar la manera de pensar que tenemos respecto al mundo, a las personas que nos rodean, a los amigos que estimamos y a las personas que amamos; si lo hiciéramos con la mente de Cristo los miraríamos con la esperanza de salvarlos y llevarlos al reino, como alguien que puede ver un peligro que otros no pueden ni imaginar y, por lo tanto, sólo tú puedes prevenirlos.

Los discípulos comprendían esto, por lo tanto le dijeron a un paralítico: no tengo oro ni plata, mas lo que tengo te doy, en el nombre del Señor Jesús, levántate y anda. Esto provocó un gozo tan grande en aquel hombre que no se detuvo en mencionar este hecho y alabar el nombre de Dios. Los discípulos tuvieron la suficiente fe y decisión en mostrar al mundo el mensaje de salvación que dieron la oportunidad de encontrar a un Dios que no sólo puede sanar enfermedades sino también rescatar almas por la sangre de su Hijo.

¿Cómo se puede lograr el cambio?

Jesús le dijo a Nicodemo, si quieres entrar en la vida es necesario nacer otra vez, comenzar de nuevo. Es pues necesario cambiarnos a nosotros mismos antes de cambiar al mundo. Necesitamos ser conscientes de que debemos ser mejores para luego cumplir decididamente nuestra misión.

Recuerda que nuestro paso por la vida es como el de las mariposas. Dura un instante, alumbra un momento y se desvanece cual un murmullo entre el bramido del huracán. Recuerda que somos como pasajeros veloces en un mundo en el que cuando comenzamos a admirarlo, se nos quita, sin saber como ni por qué. Abrimos el surco, arrojamos en sus entrañas la semilla y cuando viene la cosecha hay nieve en nuestras sienes y el sepulcro nos llama imperiosamente.

Todo tiene su tiempo y su oportunidad, y en este instante que Dios te ofrece, puedes crear una obra inmensa, llena de verdadero amor. Puedes concebir el más grande tus pensamientos, pronunciar la palabra iluminada que transforme y despierte júbilo en el corazón de tu hermano. No se necesita mucho tiempo para ser bueno, basta un instante de decisión para decidir consagrar tu alma y transformarte a ti y al mundo.

El árbol dura más años que tú. El río en cuyas floridas riberas soñaste, disfruta de una edad mucho mayor que la que tu puedes alcanzar. El austro cuenta sus años por milenios. Pero tu vida, que sólo dura lo que un vapor que se desvanece, vale mucho más que todo eso. Vale más porque Dios te ha dotado a ti de razón, para que con ella descubras tu origen y aproveches el instante que ahora vives para que transformes a un mundo que espera que tú le muestres el camino, que lo guíes hacia el Hacedor de todas las cosas y contribuyas a que el Señor salve su alma de la muerte.

Existen muchos jóvenes que sólo están esperando que transformes tu forma de pensar, que cambies de actitud y te decidas a poner en práctica tu misión. Recuerda que una misión es una contribución única, que sólo tu puedes realizar. Hoy es necesario empezar por una transformación de ideas, actitudes, sistema, etc., que permita realizar cosas más grandes y sorprendentes.

Para lograrlo no se necesita gente "extraordinaria", más bien jóvenes que tengan confianza, muestren apertura, promuevan la realización y sean capaces de colaborar en equipo.

El tiempo es algo que no podemos detener, hoy somos jóvenes pero mañana ya no lo seremos. Por lo tanto, el cambio, así como el tiempo, son cosas que no podemos detener.

Como seres humanos no somos perfectos, todos tenemos la oportunidad de ser mejores de lo que somos actualmente. Para lograr esta mejoría debemos partir de reconocer nuestros errores y decidir de qué manera lograremos superarlos, de qué manera lograremos el cambio. Esta actitud nos permitirá aprender y mejorar.

Recuerda que el Altísimo nos guía en transformación permanente; y en cada mutación, en cada ascenso en los que el hombre va ganando altura delante de Dios, nos acercamos más a la perfección.



MATERIAL DE APOYO: Juan 21:18; Proverbios 29:1; Ezequiel 36:26; Isaías 42:16, 51:3; Efesios 4:22-14; Proverbios 4:18

Tags: estudios juveniles

Publicado por luismquiros @ 23:55
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